viernes, 22 de noviembre de 2013

Presentado por Juan Carlos Parodi


Los medios masivos de comunicación son parte indispensable en nuestras vidas. En ellos no solo se encuentra entretenimiento, sino que hasta se les ha concedido el poder de influenciar en la percepción del entorno.
No es para menos, a través de la televisión pudimos conocer, por ejemplo, las características de 'clásico criminal': Feo, sucio, de voz aguardentosa y con la típica pistola en mano; o a la clásica modelo: Fashion, odiosa, banal, superflua y hasta anoréxica.
Estos dos ejemplos hablan de lo que se conoce como estereotipos, es decir la aplicación del proceso de categorización cognitiva a personas o grupos.

¿Para qué sirven los estereotipos en la sociedad?

Hielen McEntee, en su libro Comunicación Intercultural, Bases para una Comunicación Efectiva en el Mundo Actual (1998, McGraw Hill) dice que "La utilización de los estereotipos es un proceso cognitivo normal, pues reduce el entorno complejo a un tamaño manejable; nos permite identificar diferencias entre lo estímulos, es decir, diferentes atributos de las personas, como alegre, triste, bien intencionada, mal intencionada, etcétera; así identificamos a los miembros de una clase, y reduciendo la necesidad de fijarnos en la particularidad de cada estímulo, relacionando una clase de eventos con otra".
Otros autores, citados en el mismo libro, hablan de que el estereotipo reduce la amenaza de la incertidumbre al convertir al mundo en un mundo predecible, pues una de las funciones básicas de la cultura es entregar un mundo predecible al individuo para que esté bien orientado. Los estereotipos son generalidades, creencias de segunda mano que proveen bases conceptuales mediante las cuales interpretamos lo que pasa a nuestro alrededor.
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Desafortunadamente los medios masivos de comunicación han concentrado en sus programas y contenidos una serie de estereotipos que únicamente funcionan para dictar a los receptores ideas banales, como son la burla o el descalificativo hacia las características físicas, sociales o intelectuales de ciertos individuos.